Consejos para un buen masaje

Claves para aprovechar un masaje terapéutico

A la hora de darte un buen masaje, hay que tener en cuenta el antes y después del mismo. En esta entrada, vamos a dar algunos consejos para sacarle el máximo beneficio a un buen masaje.

Antes del masajebuen masaje

En primer lugar, antes de recibir el masaje, es muy aconsejable ir aseado y con ropa con la que te encuentres cómodo, para no sentirse incómodo con el masajista o crear un ambiente de incomodidad en la sala.

También, debes explicarle a tu masajista los puntos de más dolor y las zonas más doloridas y el nivel de presión que quieres. La finalidad del masaje es encontrar mejoras en el cuerpo, no provocar dolores.

A la hora de acudir a un masaje, es necesario ir con una buena salud, si tienes un resfriado o gripe, es aconsejable cambiar la cita.

Durante el masaje

Una vez creado un buen ambiente, damos paso a recibir un buen masaje. Durante el masaje, lo más importante es no contraer los músculos ni entrecortar la respiración. En el caso en el que involuntariamente esto pase, el masajista te dirá que relajes el cuerpo y aflojes la respiración.

Después del masaje

Después de un buen masaje, es necesario beber agua, pues ayuda a reponer líquidos. Además, el masaje se recibe para romper las contracturas, pero al hacerlo, se fraccionan los depósitos de tóxicos acumulados, como el ácido láctico, el responsable de las conocidas “agujetas“.

Por lo tanto, el beber agua o ingerir alimentos con mucha agua como las verduras y la fruta, ayudan a limpiar estas sustancias.

¿Cada cuánto tiempo recibir un buen masaje?

Esta es una de las preguntas más frecuentes a la hora de recibir masajes. Lo ideal es que exista un plazo de entre 24 y 48 horas como mínimo, pues al recibir un masaje, el cuerpo tiene que recuperarse y para ello, necesita entre uno y dos días. 

Sin embargo, lo aconsejable por todos los masajistas es un masaje a la semana para un buen mantenimiento, aunque uno cada 15 días es suficiente. Lo importante, es trabajar el cuerpo de forma rítmica, estableciendo una rutina para que el cuerpo sienta mejoría.

Si una persona llega dolorida, le recomendamos un masaje semanal durante un mes, en el que vaya trabajando la contractura, aflojando el cuerpo y viendo la evolución. Si todo va bien, lo ideal es un mantenimiento mensual. De hecho, esto sería lo ideal para alguien sano: un masaje de una hora al mes, y siempre acompañado de buenos hábitos.